miércoles, 12 de noviembre de 2014

Sabrás que ya me he ido...


Sabrás que ya me he ido,
que no guardo costumbre,
ni repito el error.
Que tengo el corazón
indómito o salvaje.

Que no podrás herirme.

Que fui sólo un intento.
Que sólo soy un ave de paso.
Que sólo soy de aire
y no frente a tus ojos.
El frío me coagula...
Por eso vivo
en la mujer de fuego.

He dejado el invierno
debajo de tus miedos.
Soy un mayo perpetuo,
un siempre de las flores.

Y tanta voz en vano...
El ruido en el silencio
me hace daño.

Y yo que había encontrado
la manera secreta
de vivirte por dentro
y verte amaneciendo
a ti, salvaje
y entramado, 

a ti.

Me guardaré el deseo
en otra piel
que enrede mi niñez,
a su mano de árbol,
a su boca de lluvia,
a su alfanje...

La senda siempre se repite:

crecer, sobrevivir.
Amar para ser libre,
latir en consonancia
con lo que sientes que eres,
con lo que sientes que ofreces.

Soy una soledad tan habitada
que me descalzo y parto
para seguir mi rumbo.

No sembraré palabras
que puedas recoger.
Ni esperaré tus brazos,
o tus manos en mi pecho
despaciándolo.

Sabrás que ya me ido,
que no rimo tu nombre.
Que no me queda abecedario.

Que pasa la vida
en un instante
y el beso que no diste
se te erizó en la boca.

Y yo que sólo voz,
que solamente aire;
ahogo mariposas
y sobrevivo a tientas
para decir:
no es este el amor que sobre vuela.

Ya no se trata de impaciencia, No.
Sólo es, 
que "esto" no es el amor...

Sabrás que ya me ido
porque hoy: 

escribo una derrota.
Un hasta siempre ronco,
un páramo de llanto.

Como quien da la lluvia
o la verde tristeza
en un sólo poema.

"mujer de aire"



1 comentario:

Rafael dijo...

Me gustaría llevar a tu protagonista un rayo de luz, una esperanza, porque creo que es posible que sus ojos no estén ausentes y deseen vivir la vida y la poesía que nos rodea.
Un abrazo y feliz miércoles.